CAPÍTULO:

HABLANDO DEL TRABAJO

UN EXTRACTO

Lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta acerca de los hombres de las cavernas es simplemente cómo muchos de ellos trabajaban en oficinas. No todos los hombres de las cavernas, por supuesto. Algunos eran cazadores de jabalíes y recolectores de bayas free-lance, o bien tallaban palos con nombres como "El noqueador de mujeres 3000". Pero el resto de los cavernícolas despertaba cada mañana, se trasladaba a una parte distinta de la cueva, y se ponía a trabajar en alguna tarea a cambio de la cual esperaban obtener recompensa. La historia ha sido de lo más negligente para describir a estas personas. ¿Quiénes creen que ordenaban los palos y organizaban los dientes de animales? ¿Quiénes creen que veían a los renos trotar por el Sur de Francia y, en lugar de pensar: "Qué bueno, ¡comida!", pensaban: "Qué bueno, ¡ayudas visuales!". Los primeros empleados de oficina del planeta, ellos. Lea Más

Lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta acerca de los hombres de las cavernas es simplemente cómo muchos de ellos trabajaban en oficinas. No todos los hombres de las cavernas, por supuesto. Algunos eran cazadores de jabalíes y recolectores de bayas free-lance, o bien tallaban palos con nombres como "El noqueador de mujeres 3000". Pero el resto de los cavernícolas despertaba cada mañana, se trasladaba a una parte distinta de la cueva, y se ponía a trabajar en alguna tarea a cambio de la cual esperaban obtener recompensa. La historia ha sido de lo más negligente para describir a estas personas. ¿Quiénes creen que ordenaban los palos y organizaban los dientes de animales? ¿Quiénes creen que veían a los renos trotar por el Sur de Francia y, en lugar de pensar: "Qué bueno, ¡comida!", pensaban: "Qué bueno, ¡ayudas visuales!". Los primeros empleados de oficina del planeta, ellos. El imperativo humano de producir con regularidad -para sobresalir y cobrar valor- es mucho más antiguo de lo que tendemos a imaginar. Lo que significa que cualquier cosa que hagamos para vivir sea probablemente más cercana a la profesión más antigua del mundo que la que solemos pensar que es "la profesión más antigua del mundo". Probablemente. Miles de años después, puede que lograr el éxito en el mundo moderno sea más difícil que antes (un par de taparrabos no constituyen una línea de moda), pero los seres humanos queremos más o menos lo que siempre hemos querido: encontrar nuestro rol en la cueva de la vida. Es el propio lugar de trabajo el que ha evolucionado. Es el propio lugar de trabajo el que está en constante cambio. Y es el propio lugar de trabajo el foco de los once cuentos de este libro. Aquí, algunos de los autores más talentosos (y dos cantautores) confluyen en una especie de oficina virtual para hacerse la misma pregunta: ¿Qué significa ir a trabajar ahora? Como lo sería en la vida real, cada autor ha decorado su oficina de forma diferente. Algunos han usado la ficción, otros la autobiografía y otros hasta la poesía. Pero cada capítulo comparte un muro temático con el siguiente. Organizado en clústeres conectados, este libro explora los temas contemporáneos del tutelaje, la creación, la competencia y hasta el aburrimiento. Estas historias se desarrollan en las esquinas de las calles y en las aulas, en estacionamientos y "genius bars" de las tiendas de Apple. Y debido a que esta oficina virtual está habitada por escritores, que rara vez corren peligro de pensar poco en un problema, hay también muchísima nostalgia, añoranza por los días de las cálidas fotocopias y alfombras de alto impacto. Y ellos no están solos. Abra el grupo de emojis de oficina en su teléfono y encontrará un disquete, un bolígrafo, un teléfono con botones pulsadores y un Rolodex. Esto se debe a que, si bien no los estábamos buscando, el sabor del café quemado y el sonido de una máquina de fax atascando papel se fusionaron con nuestro esquema del mundo. El tiempo envolvió lo mundano y lo hizo significativo. Lo cual nos trae de vuelta a nuestros amigos, los cavernícolas. Si bien pueden haber tenido la sensación de haber creado algo grandioso en aquel momento (una piel de animal especialmente bien estirada, por ejemplo) seguramente no creyeron que algún día sus descendientes caminarían por cavernas oscuras para admirar su obra. ¿Cómo podrían haberlo sabido? Y, ¿cómo podemos saber nosotros qué objetos del lugar de trabajo moderno resistirán la prueba del tiempo? Sospecho que el legado profesional que dejamos no tendrá tanto que ver con artefactos, sino que será más sobre la variedad de mundos mostrados en los capítulos que van a leer. Acerca de cómo llegamos a trabajar, sobre cómo hemos equilibrado la pasión con la obligación y la creatividad con la estructura. Aquí está el lugar de trabajo moderno como lo vivimos ahora, en once imaginaciones distintas. Venga con nosotros. La reunión es justo al final del pasillo, en la sala de conferencias. No pueden empezarla sin usted. Close